sábado, 25 de mayo de 2013

¡Paciencia!



Un viernes más y no hay nadie aquí conmigo. No sé qué pasa. Hoy me entró súbitamente el desespero nuevamente. ¿Por qué? Porque vas viajando a tu casa y lo único que ves a tu alrededor son parejas felices. En este momento recuerdo la frase que dice “cuando estás soltero, ves solo parejas felices; cuando estás en pareja ves solo solteros felices”. ¿Será verdad?  De todas formas no he tenido ocasión de comprobarlo.


¿Que si tengo algo? Claro. No hubiera soportado tan amargo rato sin tener otra persona en quién pensar.  ¿Entonces cuál es el problema? Que no quiero equivocarme de ninguna forma. Hasta ahora todo va bien. O bueno, casi. La intensidad de ese “nivel”, esa imaginación para sorprenderla  y divertirnos, ha bajado recientemente. Cuanto más pienso cómo iniciar la siguiente etapa menos cosas se me ocurren.


Supongo que es porque estoy prevenido, porque no quiero que me vuelva a suceder, porque quiero que esta sea. No creo que sea tan difícil como para que yo no pueda lograrlo. ¿Qué por qué le doy tanta importancia a ese aspecto? El que conozca mi historia lo comprenderá. Ha sido necesario que deje atrás personas que quería conmigo, pero eso me ha ayudado a comprender.


No más, no quiero que se aburran de mis reflexiones estúpidas. Solo pienso y digo “tengo que lograrlo. Es lo último que me falta.”.


La música, mi gran refugio, no siempre ayuda. A veces contribuye a empeorar las cosas y ocasionarme pensamientos estúpidos y sin sentido. Por eso debo ser cuidadoso. Una que otra vez ayuda a comprender la situación, a analizarla. Pero no más.


Solo queda respirar hondo, pensar, aprovechar el momento cuando se presente (fundamental) y disfrutar.

viernes, 1 de febrero de 2013

La maratón del no se puede y otras cosas más


A todos alguna vez nos han cancelado un plan... La persona involucrada tuvo un inconveniente y no pudo asistir al encuentro.

Para cancelar un plan existen muchas razones, desde un evento más importante que surgió a último momento hasta la pereza, que nos lleva a contar excusas que varían según la creatividad de la persona y la situación. 
Algunas son simplemente poco creativas y pretenden tomar por ingenuo (o ingenua) a quien las recibe, ocasionando que creamos básicamente que "no les da la gana" reunirse con uno.

Algo normal es que suceda una o dos veces porque no siempre estamos disponibles para todo, pero cuando ya se repite en más de cinco o seis oportunidades en un corto lapso comienza la duda sobre si en realidad quieran estar con uno.......

Aunque se sienta algo por esa persona y haya ganas de verla y pasar un tiempo juntos, la paciencia comienza a agotarse cuando no se pueden concretar ninguno de esos planes. No es porque no quisiera sino porque ella, a quien tanto se extraña, siempre consigue una razón para que nada suceda.

Bien decía un hombre que si las ignoras, ellas vienen a ti... Te preguntan "¿Por qué andas tan perdido?", "¿Por qué me tienes olvidada?" y cosas por el estilo. Pues eso es lo que necesitaría hacer...... Simplemente olvidar y cuando se encuentren ver cómo se desenvuelve la situación. Porque es típico de una persona mentirosa y falsa que te diga lo bien que la van a pasar y lo mucho que van a disfrutar en sus tiempos libres para que luego te salga con evasivas.

¿De verdad alcanzó a saber algo de ella? Pues la verdad parece que no. Simplemente parecía que las cosas no habían sucedido como ella quería y que por eso, al parecer, lo descartaron.

Todo iba tan bien........ Las cosas estaban saliendo....... Esta sería su oportunidad por fin....... Pero en un cuento tan bueno y próspero siempre hay algo malo como ya lo experimentó antes.

De estar tan cerca de concretar algo pasó a no tener absolutamente nada en un momento.......

Ahora mismo está en ese sitio, en ese lugar donde tantas letras e ideas fluyeron de su mente directo a sus manos con las que solía hacerla reír muy seguido...... Ese mismo lugar que había sido su cómplice en ese tiempo en que hablaban y hablaban sin parar sin que a él le importara en lo absoluto la hora. Solo sabía que añoraba ese día a la semana en el que se podían ver y compartir un poco de su tiempo, así fuese una hora.

Lo veía frío y solitario (como seguro lo era para todos los demás que pasaban por ahí) mientras recordaba y se dejaba llevar por lo emocionante que fueron esos momentos.

Pronto llegaría a otro lugar por el cual había caminado de la mano con ella... Sí, fue a las 2 am, pero para él fue uno de los momentos más mágicos y alegres que haya tenido con ella. Se sintió feliz. Solo le importaba ir de la mano todo el tiempo que fuera posible.

Pero debía aterrizar. Debía volver a la realidad, esa que no le sonreía ahora, y recordar que tiene que estar preparado para cuando se encuentre con ella....

Dependiendo de su actitud actuaría... De ser posible (o necesario) haría eso que había pensado hace varias semanas y que hubiera hecho bajo las luces navideñas..................... Con eso por fin sabría a qué atenerse. 

lunes, 10 de diciembre de 2012

Todo cambió


24 horas. Solo transcurrieron poco más 24 horas y ya había cambiado todo en su cabeza. 

Era una noche como cualquier otra. Una de aquellas en que la gente sale a divertirse. Él también lo haría, pero había un detalle especial. Tendría la oportunidad de avanzar e ir más allá. Ya habían pasado tiempo juntos y fue muy agradable su compañía, además se sentía cómodo con ella.

Pero el lugar seleccionado previamente no permitió la entrada y tuvieron que ir a la búsqueda de otro. En ese tiempo el grupo se dividió y solo quedaron unos pocos. "Mejor" se decía. "Habrá menos dificultades para estar cerca de ella". En un principio todo era como siempre lo había sido. Difícil. Él no se sentía con 'ventaja', por así decirlo, en esos sitios.


Era su oportunidad, pero tenía miedo y no sabía cómo proceder. Solo tenía que relajarse y alguna idea interesante llegaría a su mente, cosa que al rato ocurrió. Un suceso reciente hizo que un pensamiento cruzara por su cabeza, el cual llegó de repente, como sucedió en otra ocasión que significó mucho para su vida. La de esta noche tenía que ver con cierta competencia en común que tenía pendiente de pagar.

Pero antes de que pudiera acercársele, las cosas cambiaron completamente... Fue como estar viendo a una persona y al segundo siguiente ver a otra. Todo lo sucedido aquella noche se acumuló y generó lo que todavía no había en él hasta entonces. Un sentimiento. Fue algo realmente indescriptible, algo que este autor simplemente no puede transmitir con palabras. Hace falta sentirlo para poder comprenderlo.

Teniendo en cuenta ese detalle con el que no contaba, guardó su idea hasta que se presentó la oportunidad de que ella estuviera lejos del grupo. Fue entonces cuando actuó. Pero lo que no sabía es que su plan tendría una excelente respuesta.

En ese momento, cuando ella accedió a que "le pagara de a plazos" por haber perdido la competencia, ese sentimiento se potenció. Se sintió más ansioso y nervioso. Fue entonces cuando, sin importarle que no saliera como imaginaba, le dio un beso en la mejilla... De nuevo se sintió magnífico, sublime, espectacular. Sin poder controlarse, lo volvió a hacer. Dijo que ese no contaba, pero ella no se negó y lo aceptó gustosa.

Eso, y el hecho de estar tan cerca de ella, lo hacía sentir feliz consigo mismo como nunca. Lo había logrado. Consiguió atrapar su atención durante el resto de la noche.

A medida que pasaban los minutos, él gozaba cada vez más de la compañía de ella. Sentía que podía hacer cualquier cosa por ella como suele pasar con la gente enamorada. Pero no se consideraba en esas. No le quería poner nombre. Aún así sentía un deseo inmenso de sostener su rostro entre sus manos, mirarla fijo a los ojos (como pidiéndole permiso) y sellar ese momento con el primer beso entre ellos. Sí, así es. Justo como en una de esas películas románticas donde la escena es perfecta y el aire está lleno de romanticismo. Pero sentía que debía esperar, crear la situación y ver que ella daba señas de desearlo… No quería estropearlo estando tan cerca.


La noche no podía terminar mejor. Salieron y, para su sorpresa, ella decidió agarrar su mano y entrelazar sus dedos. Un gesto que él interpretó como ternura por parte de ella hacia él. Pensaba que no duraría mucho por lo que cada uno a irse cada uno para su casa y él caminaría, no vivía lejos de allí. Pero decidieron acompañarlo hasta su casa.

Nunca (o por lo menos por un tiempo) olvidaría ese trayecto. Él, de la mano de ella, ella, con él; le generaba una paz incomparable con cualquier evento anterior de su vida. Sí, estimados lectores, podrán adivinar qué le sucedió a este personaje. Algo que había iniciado por casualidad hace cerca de un mes se había transformado en esta increíble experiencia, la cual compensaba totalmente todos los momentos incómodos y de malos recuerdos que ese año le había dejado.

Un par de veces mientras contemplaba la entrada del sitio donde estuvieron pensó: "estuve aquí junto a este sitio hace escasamente un mes con un objetivo totalmente diferente con una niña de hermosos ojos verdes a la que nunca le interesé. Es más, para que ella no pensara que aún estaba interesado en ella, había invitado a la chica tierna, pero no pudo venir. Ese día comencé a cerrar un ciclo que me permitió llegar hasta acá".

Si antes tenía miedo por lo que pudiera llegar a pasar, ahora estaba atemorizado de qué sucedería a continuación. Como ya la vida le había mostrado, el tiempo lo dirá. No necesitaba ver todo el camino, con que viera las señales y las interpretara de manera adecuada todo estaría bien por ahora.

lunes, 10 de septiembre de 2012

¿Estás hablando en serio?

¿Dejarla atrás? ¿Apartarla de su vida como si nunca hubiera sido alguien importante? ¿Como si nunca hubiera marcado su vida? Era algo así como una misión imposible que ahora se le presentaba y que se había negado a imaginar...


¿Sería capaz de olvidar? ¿De dejar atrás todo eso que le significaba ella? De verdad no se sentía capaz de dejar atrás a una persona que en realidad no había traicionado...

¿Eso es lo que trataba de decirle la vida? ¿Que su vínculo era demasiado frágil y que cualquier persona lo podía desarmar? Estaba totalmente desconcertado. No sabía qué pensar en ese momento. No veía una salida posible a esta situación. Si antes estaba preocupado porque no vislumbraba una salida, ahora estaba al borde del colapso...

Tenía que dejarla atrás. Pero no sabía por dónde empezar. Es más, ni siquiera sabía si en realidad quería eso... Había traído tanto bien y felicidad a su vida que amenazaba con cambiar lo que eran ellos dos. Se había resignado a hacerlo, pero era evidente para muchos que él sentía más de lo normal por ella...


Ahora sabía que estaba perdido porque conocía lo que eso significaba desde hace años y sólo significaba malas noticias. Antes no había ningún problema -y de hecho no lo hubo- porque tenía todo a su favor. La tenía a ella y no había nadie que estuviera en contra suya, pero la balanza cambió y le complicó todo.

A pesar de que lo ha intentado, siente que ya no es la misma persona y que tendrá que hacer un gran esfuerzo para tener una posibilidad con ella.

¡Oh, claro! ¡"Una posibilidad con ella"! Ja ja ja... Eso suena muy extraño cuando se habla de una amiga... ¿No les parece? Hasta un completo extraño diría que ahí hay algo más.

Es muy triste que se hayan tenido que separar para que aprendiera tantas cosas, pero estaba seguro de que de no haber sido así tal vez nunca habría entendido lo fundamental de esa lección.

Sólo queda respirar hondo, tener iniciativa y seguir adelante. Con el tiempo sabrá qué camino debe tomar. Luchará.

sábado, 11 de agosto de 2012

La gran llovizna


Llovía fuertemente afuera, pero a él no le importaba. Estaba muy cómodo descansando en la cama mientras pensaba en ella. No estaban muy lejos. Solo tenía que caminar un poco y listo. 

En ese momento deseaba mucho verla, ya le estaba siendo falta contemplarla. 

A propósito de la lluvia, le generaba deseos encontrados: por un lado, no quería mojarse, generalmente no le gustaba salir y quedar a merced de la lluvia; pero quería ir a visitarla, salir a caminar (sí, lloviendo) y pasarla chévere, dejar que las cosas fluyeran y no preocuparse como ese día. Contemplarla luego de las consecuencias de una fuerte llovizna. Por ella saldría en medio de la lluvia si fuera necesario (y aún si no lo fuera). 


Se estremece y le genera alegría con solo pensarlo. Pero es momento de volver a la realidad. Aunque ya no parece haber una persona que pueda consentirla, acariciarla, cuidarla y todo lo demás, por ahora a él no le corresponde hacerlo, pero anhela mucho poder estar ahí. 


Por ello ha decidido, mientras tanto, actuar normalmente dejando que ambos se conozcan con calma y se cuenten lo que se quieran contar. No hay afanes ni prisas. 

domingo, 11 de diciembre de 2011

Nuevamente ella


Dicen que las sorpresas más grandes suceden cuando no se esperan. Eso fue lo que le pasó cuando, de la nada, muchas personas aceptaron romper la rutina y tener un momento de relajación de aquel día que, aunque no fue tan agotador como los demás, había implicado un desplazamiento bastante fuera de lo normal.

Siempre había querido compartir más tiempo con ella, algo que había sido totalmente imposible hasta ese día, tanto por lo que había pasado antes como por el hecho de que estaba muy apegada a otra persona que el corazón de él recientemente había dejado atrás.

Había llegado la oportunidad tan anhelada, era el momento. Tantos días y largos meses de paciente espera habían concluido y para mostrarle su suerte, aquella persona se había marchado quitándole un gran peso de encima que lo inhibía más de lo normal. Tenía suficientemente claro que en ese espacio no lograría nada, pero si no daba pequeños pasos, nunca sabría si sus esfuerzos darían resultados.

Pero había algo con lo que no contaba, además de tener otro interesado a bordo. Existía alguien que era objetivo de los cumplidos de ella, lo había notado durante el día y tenía que reconocer su progreso, sabía cómo atraer a una joven como ella. Por desgracia, era un campo en el que le llevaba mucha ventaja, él no sabía cómo actuar de forma que confiara totalmente en él y no le importara descansar sobre su hombro.

Pero las esperanzas fueron efímeras, la noche no fue para él. Aunque el día fue armado para que finalizara así, él no había podido (o no había querido) acercarse a ella con tantas personas a su alrededor. Al fin y al cabo, sólo una persona conocía su historia con ella, pero con que esa persona armara revuelo, bastaba para destruir de una vez por todas cualquier ápice, cualquier posibilidad por minúscula que fuera como sucedió con la otra joven cuando respondió una pregunta que nunca debió haber contestado… 

Sacudiendo la cabeza y diciendo que eso es “harina de otro costal”, evaluaba su situación: no había logrado avances, pero la había tenido tan cerca como no sucedía desde hace varios años. Cualquier minuto que pudiera compartir con ella era especial, no importaba si era 1 o 20, el hecho era estar cerca de ella.

martes, 6 de diciembre de 2011

Una última vez


Es absolutamente inútil estar a pocos centímetros de ti cuando ambos sabemos que no habrá más oportunidades, el pasado imperfecto lleno de malas decisiones me condenó a ser uno más, uno que por su naturaleza no obtendrá la misma atención de ti que otras personas que te rodean, uno con el que siempre tendrás actitudes defensivas así sean muy notorias en un momento y casi inexistentes después y viceversa.

No podría ser más difícil si tenemos en cuenta que rondas muy cerca de la caracterización del interés y de la acusación infundada, algo que es tan poco estimulante para mí como el hecho de salir en medio de una gran tormenta con rumbo incierto.

Es por esto y por todo lo que he pasado, que decido abandonar el tren que algún día esperaba que me llevara cerca de ti. Me despido de todo lo que me acompañó en este trayecto, este es el final de mi recorrido, lo abandonaré ahora que puedo. 

Pensarás, apreciada/o lector/a, que aborté mi deseo de cercanía. Pues no es cierto. Es el momento de ponerme a prueba, tal vez por última vez, de revisar mis pretensiones, de dirigirme por un camino que no me asegura nada, pero que me presenta la oportunidad de abandonar esa faceta tan conocida y arriesgarme de una vez por todas. De esta forma podré saber si me llevará a mi destino o si seguiré bajo la tormenta lamentándome por el hecho de que esté lloviendo sin lograr nada.

Las grandes aspiraciones sin grandes, o aunque sea, medianos planes son una meta cuyo método no me llevará a otro lugar que no sea el fracaso, razón por la cual dejaré que los hechos fluyan y sucedan naturalmente, sin presionarlos ni forzarlos más. Aunque no he obtenido los resultados que había deseado, ello me ha brindado experiencias y muy buenos momentos, y quiero que residan en tu memoria como parte de lo que soy y de lo que te puedo dar.

Si nadie más tiene comentarios ni preguntas al respecto, el telón debe subir porque una nueva escena de esta función está por empezar. No me la quiero perder.