lunes, 10 de diciembre de 2012

Todo cambió


24 horas. Solo transcurrieron poco más 24 horas y ya había cambiado todo en su cabeza. 

Era una noche como cualquier otra. Una de aquellas en que la gente sale a divertirse. Él también lo haría, pero había un detalle especial. Tendría la oportunidad de avanzar e ir más allá. Ya habían pasado tiempo juntos y fue muy agradable su compañía, además se sentía cómodo con ella.

Pero el lugar seleccionado previamente no permitió la entrada y tuvieron que ir a la búsqueda de otro. En ese tiempo el grupo se dividió y solo quedaron unos pocos. "Mejor" se decía. "Habrá menos dificultades para estar cerca de ella". En un principio todo era como siempre lo había sido. Difícil. Él no se sentía con 'ventaja', por así decirlo, en esos sitios.


Era su oportunidad, pero tenía miedo y no sabía cómo proceder. Solo tenía que relajarse y alguna idea interesante llegaría a su mente, cosa que al rato ocurrió. Un suceso reciente hizo que un pensamiento cruzara por su cabeza, el cual llegó de repente, como sucedió en otra ocasión que significó mucho para su vida. La de esta noche tenía que ver con cierta competencia en común que tenía pendiente de pagar.

Pero antes de que pudiera acercársele, las cosas cambiaron completamente... Fue como estar viendo a una persona y al segundo siguiente ver a otra. Todo lo sucedido aquella noche se acumuló y generó lo que todavía no había en él hasta entonces. Un sentimiento. Fue algo realmente indescriptible, algo que este autor simplemente no puede transmitir con palabras. Hace falta sentirlo para poder comprenderlo.

Teniendo en cuenta ese detalle con el que no contaba, guardó su idea hasta que se presentó la oportunidad de que ella estuviera lejos del grupo. Fue entonces cuando actuó. Pero lo que no sabía es que su plan tendría una excelente respuesta.

En ese momento, cuando ella accedió a que "le pagara de a plazos" por haber perdido la competencia, ese sentimiento se potenció. Se sintió más ansioso y nervioso. Fue entonces cuando, sin importarle que no saliera como imaginaba, le dio un beso en la mejilla... De nuevo se sintió magnífico, sublime, espectacular. Sin poder controlarse, lo volvió a hacer. Dijo que ese no contaba, pero ella no se negó y lo aceptó gustosa.

Eso, y el hecho de estar tan cerca de ella, lo hacía sentir feliz consigo mismo como nunca. Lo había logrado. Consiguió atrapar su atención durante el resto de la noche.

A medida que pasaban los minutos, él gozaba cada vez más de la compañía de ella. Sentía que podía hacer cualquier cosa por ella como suele pasar con la gente enamorada. Pero no se consideraba en esas. No le quería poner nombre. Aún así sentía un deseo inmenso de sostener su rostro entre sus manos, mirarla fijo a los ojos (como pidiéndole permiso) y sellar ese momento con el primer beso entre ellos. Sí, así es. Justo como en una de esas películas románticas donde la escena es perfecta y el aire está lleno de romanticismo. Pero sentía que debía esperar, crear la situación y ver que ella daba señas de desearlo… No quería estropearlo estando tan cerca.


La noche no podía terminar mejor. Salieron y, para su sorpresa, ella decidió agarrar su mano y entrelazar sus dedos. Un gesto que él interpretó como ternura por parte de ella hacia él. Pensaba que no duraría mucho por lo que cada uno a irse cada uno para su casa y él caminaría, no vivía lejos de allí. Pero decidieron acompañarlo hasta su casa.

Nunca (o por lo menos por un tiempo) olvidaría ese trayecto. Él, de la mano de ella, ella, con él; le generaba una paz incomparable con cualquier evento anterior de su vida. Sí, estimados lectores, podrán adivinar qué le sucedió a este personaje. Algo que había iniciado por casualidad hace cerca de un mes se había transformado en esta increíble experiencia, la cual compensaba totalmente todos los momentos incómodos y de malos recuerdos que ese año le había dejado.

Un par de veces mientras contemplaba la entrada del sitio donde estuvieron pensó: "estuve aquí junto a este sitio hace escasamente un mes con un objetivo totalmente diferente con una niña de hermosos ojos verdes a la que nunca le interesé. Es más, para que ella no pensara que aún estaba interesado en ella, había invitado a la chica tierna, pero no pudo venir. Ese día comencé a cerrar un ciclo que me permitió llegar hasta acá".

Si antes tenía miedo por lo que pudiera llegar a pasar, ahora estaba atemorizado de qué sucedería a continuación. Como ya la vida le había mostrado, el tiempo lo dirá. No necesitaba ver todo el camino, con que viera las señales y las interpretara de manera adecuada todo estaría bien por ahora.