domingo, 11 de diciembre de 2011

Nuevamente ella


Dicen que las sorpresas más grandes suceden cuando no se esperan. Eso fue lo que le pasó cuando, de la nada, muchas personas aceptaron romper la rutina y tener un momento de relajación de aquel día que, aunque no fue tan agotador como los demás, había implicado un desplazamiento bastante fuera de lo normal.

Siempre había querido compartir más tiempo con ella, algo que había sido totalmente imposible hasta ese día, tanto por lo que había pasado antes como por el hecho de que estaba muy apegada a otra persona que el corazón de él recientemente había dejado atrás.

Había llegado la oportunidad tan anhelada, era el momento. Tantos días y largos meses de paciente espera habían concluido y para mostrarle su suerte, aquella persona se había marchado quitándole un gran peso de encima que lo inhibía más de lo normal. Tenía suficientemente claro que en ese espacio no lograría nada, pero si no daba pequeños pasos, nunca sabría si sus esfuerzos darían resultados.

Pero había algo con lo que no contaba, además de tener otro interesado a bordo. Existía alguien que era objetivo de los cumplidos de ella, lo había notado durante el día y tenía que reconocer su progreso, sabía cómo atraer a una joven como ella. Por desgracia, era un campo en el que le llevaba mucha ventaja, él no sabía cómo actuar de forma que confiara totalmente en él y no le importara descansar sobre su hombro.

Pero las esperanzas fueron efímeras, la noche no fue para él. Aunque el día fue armado para que finalizara así, él no había podido (o no había querido) acercarse a ella con tantas personas a su alrededor. Al fin y al cabo, sólo una persona conocía su historia con ella, pero con que esa persona armara revuelo, bastaba para destruir de una vez por todas cualquier ápice, cualquier posibilidad por minúscula que fuera como sucedió con la otra joven cuando respondió una pregunta que nunca debió haber contestado… 

Sacudiendo la cabeza y diciendo que eso es “harina de otro costal”, evaluaba su situación: no había logrado avances, pero la había tenido tan cerca como no sucedía desde hace varios años. Cualquier minuto que pudiera compartir con ella era especial, no importaba si era 1 o 20, el hecho era estar cerca de ella.

martes, 6 de diciembre de 2011

Una última vez


Es absolutamente inútil estar a pocos centímetros de ti cuando ambos sabemos que no habrá más oportunidades, el pasado imperfecto lleno de malas decisiones me condenó a ser uno más, uno que por su naturaleza no obtendrá la misma atención de ti que otras personas que te rodean, uno con el que siempre tendrás actitudes defensivas así sean muy notorias en un momento y casi inexistentes después y viceversa.

No podría ser más difícil si tenemos en cuenta que rondas muy cerca de la caracterización del interés y de la acusación infundada, algo que es tan poco estimulante para mí como el hecho de salir en medio de una gran tormenta con rumbo incierto.

Es por esto y por todo lo que he pasado, que decido abandonar el tren que algún día esperaba que me llevara cerca de ti. Me despido de todo lo que me acompañó en este trayecto, este es el final de mi recorrido, lo abandonaré ahora que puedo. 

Pensarás, apreciada/o lector/a, que aborté mi deseo de cercanía. Pues no es cierto. Es el momento de ponerme a prueba, tal vez por última vez, de revisar mis pretensiones, de dirigirme por un camino que no me asegura nada, pero que me presenta la oportunidad de abandonar esa faceta tan conocida y arriesgarme de una vez por todas. De esta forma podré saber si me llevará a mi destino o si seguiré bajo la tormenta lamentándome por el hecho de que esté lloviendo sin lograr nada.

Las grandes aspiraciones sin grandes, o aunque sea, medianos planes son una meta cuyo método no me llevará a otro lugar que no sea el fracaso, razón por la cual dejaré que los hechos fluyan y sucedan naturalmente, sin presionarlos ni forzarlos más. Aunque no he obtenido los resultados que había deseado, ello me ha brindado experiencias y muy buenos momentos, y quiero que residan en tu memoria como parte de lo que soy y de lo que te puedo dar.

Si nadie más tiene comentarios ni preguntas al respecto, el telón debe subir porque una nueva escena de esta función está por empezar. No me la quiero perder.

Ya no tiene sentido

“Ya no tiene sentido” dijo poniendo en blanco los ojos, mientras su memoria se ponía a funcionar y los recuerdos llegaban a él como si todo hubiera sucedido hace poco. Era increíble que todo hubiera sido así, tanto que la quería y para qué… Desde hoy, muchas cosas ya no tendrán el mismo significado, no sentirá lo mismo cuando oiga muchas canciones que hicieron parte de su vida durante esos meses, ya no será necesario preguntarse si el tiempo es suficientemente largo porque simplemente no lo habrá, ya no habrá más niña bonita.

Todo había concluido de la peor manera posible, nunca había comenzado, pero no porque él hubiera querido sino porque sencillamente la realidad se lo estaba diciendo a gritos desde hace mucho. El mejor profesor es uno mismo, se dice, porque sólo uno sabe hasta dónde puede llegar en estas situaciones y también porque sólo uno decide finalizar, acabar con ese sufrimiento que no le trae nada bueno a su vida.

Sigue recordando y llega a ese momento que no sucedió hace mucho. Estando en un ambiente de relajación y reflexión decidió no hacer caso y relegar a lo más hondo de su ser y su existencia lo que algún día llegó a sentir por ella, algo con lo que ha tenido éxito hasta ahora; su experiencia con ella le había enseñado que las personas no cambian, sino que se muestran como verdaderamente son a medida que pasa el tiempo según la forma en que actúe uno.

No podía desviarse del camino de ella, por lo menos no por ahora porque tenían intereses similares, pero definitivamente estaba mejor sin ella en su cabeza todo el tiempo, ya no se generan falsas esperanzas que le hacían creer que estaba más cerca de ella.