Es absolutamente inútil estar a pocos centímetros de ti
cuando ambos sabemos que no habrá más oportunidades, el pasado imperfecto lleno
de malas decisiones me condenó a ser uno más, uno que por su naturaleza no
obtendrá la misma atención de ti que otras personas que te rodean, uno con el
que siempre tendrás actitudes defensivas así sean muy notorias en un momento y
casi inexistentes después y viceversa.
No podría ser más difícil si tenemos en cuenta que rondas
muy cerca de la caracterización del interés y de la acusación infundada, algo
que es tan poco estimulante para mí como el hecho de salir en medio de una gran
tormenta con rumbo incierto.
Es por esto y por todo lo que he pasado, que decido abandonar
el tren que algún día esperaba que me llevara cerca de ti. Me despido de todo
lo que me acompañó en este trayecto, este es el final de mi recorrido, lo
abandonaré ahora que puedo.
Pensarás, apreciada/o lector/a, que aborté mi deseo de
cercanía. Pues no es cierto. Es el momento de ponerme a prueba, tal vez por
última vez, de revisar mis pretensiones, de dirigirme por un camino que no me
asegura nada, pero que me presenta la oportunidad de abandonar esa faceta tan
conocida y arriesgarme de una vez por todas. De esta forma podré saber si me
llevará a mi destino o si seguiré bajo la tormenta lamentándome por el hecho de
que esté lloviendo sin lograr nada.
Las grandes aspiraciones sin grandes, o aunque sea, medianos
planes son una meta cuyo método no me llevará a otro lugar que no sea el
fracaso, razón por la cual dejaré que los hechos fluyan y sucedan naturalmente,
sin presionarlos ni forzarlos más. Aunque no he obtenido los resultados que
había deseado, ello me ha brindado experiencias y muy buenos momentos, y quiero
que residan en tu memoria como parte de lo que soy y de lo que te puedo dar.
Si nadie más tiene comentarios ni preguntas al respecto, el
telón debe subir porque una nueva escena de esta función está por empezar. No
me la quiero perder.
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