Dicen que las sorpresas más grandes suceden cuando no se
esperan. Eso fue lo que le pasó cuando, de la nada, muchas personas aceptaron
romper la rutina y tener un momento de relajación de aquel día que, aunque no
fue tan agotador como los demás, había implicado un desplazamiento bastante fuera
de lo normal.
Siempre había querido compartir más tiempo con ella, algo
que había sido totalmente imposible hasta ese día, tanto por lo que había
pasado antes como por el hecho de que estaba muy apegada a otra persona que el
corazón de él recientemente había dejado atrás.
Había llegado la oportunidad tan anhelada, era el momento.
Tantos días y largos meses de paciente espera habían concluido y para mostrarle
su suerte, aquella persona se había marchado quitándole un gran peso de encima
que lo inhibía más de lo normal. Tenía suficientemente claro que en ese espacio
no lograría nada, pero si no daba pequeños pasos, nunca sabría si sus esfuerzos
darían resultados.
Pero había algo con lo que no contaba, además de tener otro
interesado a bordo. Existía alguien que era objetivo de los cumplidos de ella,
lo había notado durante el día y tenía que reconocer su progreso, sabía cómo
atraer a una joven como ella. Por desgracia, era un campo en el que le llevaba
mucha ventaja, él no sabía cómo actuar de forma que confiara totalmente en él y
no le importara descansar sobre su hombro.
Pero las esperanzas fueron efímeras, la noche no fue para
él. Aunque el día fue armado para que finalizara así, él no había podido (o no
había querido) acercarse a ella con tantas personas a su alrededor. Al fin y al
cabo, sólo una persona conocía su historia con ella, pero con que esa persona
armara revuelo, bastaba para destruir de una vez por todas cualquier ápice,
cualquier posibilidad por minúscula que fuera como sucedió con la otra joven
cuando respondió una pregunta que nunca debió haber contestado…
Sacudiendo la
cabeza y diciendo que eso es “harina de otro costal”, evaluaba su situación: no
había logrado avances, pero la había tenido tan cerca como no sucedía desde
hace varios años. Cualquier minuto que pudiera compartir con ella era especial,
no importaba si era 1 o 20, el hecho era estar cerca de ella.
