miércoles, 24 de septiembre de 2014

Las pequeñas también son grandes

Me gustan. ¿Qué más les puedo decir? Se trata de ese tipo de cosas que suceden y no sabes muy bien cómo explicarlas. Sólo las sientes. 

Cuando las veo pasar, siento que algo se me mueve por dentro. Ya sabía que me gustaban. Me parecían lindas, tenían su atractivo, pero no era tan intenso lo que me generaban. 

Últimamente siento que se ha potenciado y siento una mayor atracción por las mujeres de baja estatura, digamos entre 1,50 y 1,60 metros para ser más específicos. Tienen un no-sé-qué que me gusta absolutamente. No tienen qué envidiarle en absoluto a las de 1,65 para arriba, sobre todo aquellas que son elegantes y desbordan estilo en su forma de vestir. Para mi lo tienen todo, sólo que en un 'empaque' más pequeño.

Hay algunas que, aparte de atraerme físicamente, me inspiran ternura, querer consentirlas y abrazarlas eternamente, por lo que no me importaría para nada que fueran consentidas. 

Cada quien tiene sus preferencias, las altas, las pelinegras, las que tienen lentes, las que tienen más atributos adelante que atrás y viceversa, en fin. Yo me siento bien así. Si bien la estatura no fue mi fuerte en mis primeros años, me siento contento así midiera menos, por lo que no le veo problema con una mujer. 

Me hace falta encontrar aquella con la que valga la pena fugarse de cualquier lugar y simplemente compartir un espectacular atardecer en una buena terraza. Eso sería sublime. 


Que vivan las mujeres bajitas.