Un viernes más y no hay nadie aquí conmigo. No sé qué pasa.
Hoy me entró súbitamente el desespero nuevamente. ¿Por qué? Porque vas viajando
a tu casa y lo único que ves a tu alrededor son parejas felices. En este
momento recuerdo la frase que dice “cuando estás soltero, ves solo parejas
felices; cuando estás en pareja ves solo solteros felices”. ¿Será verdad? De todas formas no he tenido ocasión de
comprobarlo.
¿Que si tengo algo? Claro. No hubiera soportado tan amargo
rato sin tener otra persona en quién pensar. ¿Entonces cuál es el problema? Que no quiero
equivocarme de ninguna forma. Hasta ahora todo va bien. O bueno, casi. La intensidad
de ese “nivel”, esa imaginación para sorprenderla y divertirnos, ha bajado recientemente. Cuanto
más pienso cómo iniciar la siguiente etapa menos cosas se me ocurren.
Supongo que es porque estoy prevenido, porque no quiero que
me vuelva a suceder, porque quiero que esta sea. No creo que sea tan difícil como
para que yo no pueda lograrlo. ¿Qué por qué le doy tanta importancia a ese
aspecto? El que conozca mi historia lo comprenderá. Ha sido necesario que deje
atrás personas que quería conmigo, pero eso me ha ayudado a comprender.
No más, no quiero que se aburran de mis reflexiones estúpidas.
Solo pienso y digo “tengo que lograrlo. Es lo último que me falta.”.
La música, mi gran refugio, no siempre ayuda. A veces
contribuye a empeorar las cosas y ocasionarme pensamientos estúpidos y sin
sentido. Por eso debo ser cuidadoso. Una que otra vez ayuda a comprender la
situación, a analizarla. Pero no más.
Solo queda respirar hondo, pensar, aprovechar el momento
cuando se presente (fundamental) y disfrutar.
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